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PSICOLOGÍA | Acompañar a un adulto mayor.

La vida es un proceso continuo, que implica muchas etapas para la vida personal y la vida de familia, una de ellas es enfrentar el acompañar a los padres o algún adulto mayor cuando este está integrado en la vida familiar pues supone muchos cambios dependiendo de la situación sea de salud, económica, afectiva, social, laboral del adulto mayor. Quiero hacer referencia a las familias que han integrado a un adulto mayor bajo un esquema de supervisión compañía y cuidado.

 

Un adulto mayor, si no media una condición de salud que suponga un grave deterioro de su estado mental o salud en general por una condición diagnosticada, tiene que ser visto como una persona que goza de sus facultades, gustos, intereses, que tiene capacidad de autonomía, pensamientos, posiciones y sentimientos que le son propios como cualquier otra persona en la adultez media o madura de la vida. No obstante, en nuestra configuración social, aún siguen dándose, enfoques de anulación, viendo en las personas adultas mayores personas que deben ser dirigidas y a veces coartadas de su libertad.

 

Ciertamente, la adultez mayor supone una cercanía más cálida, pues como un proceso normal, está el desfasarse por los cambios tecnológicos, nuevas configuraciones sociales u otros factores, pero no debemos olvidar que ellos tienen una forma de ser y de ver el mundo que va a diferir de patrones quizá más jóvenes, pero no por eso menos válidos, para comprender el cómo acercarse al tema del adulto mayor, es importante observar algunos de estos criterios para establecer un modelo de relación basado en el respeto y estimulación de un proyecto de vida con calidad humana.

 

  • Reconozca y valide: Es fundamental dar valor positivo a  opiniones y posiciones respecto a una determinada situación. La tenencia es a anular e incluso a decidir por ellos, esto por supuesto que crea sentimientos de desagrado y frustración, validar significa tomar en cuenta al adulto mayor para en común acuerdo definir qué es lo que mejor conviene.

 

  • Propicie y estimule: Es clave estimular la independencia social, dado que la tendencia es a que los adultos mayores pasen muchas horas dentro de casa, toda vez, que no haya impedimentos claves, estimule el salir, el participar en grupos, paseos; eso sí, respetando los gustos y las preferencias de cada persona.

 

  • Involúcrese, de tiempo: Toda persona tiene la necesidad de sentir que forma parte de un círculo familiar, que es importante, sentirse acogido, validado y comprendido. Saque tiempo, para hablar, caminar y acompañar, pero no desde un acercamiento sobreprotector, sea creativo, proponga cosas nuevas, como salir a caminar, pasear, ir al teatro o al cine, exposiciones de mascotas, flores o libros, alternativas hay muchas, pero debe sacar tiempo. Recordemos que ellos pasan muchas horas en casa, trate de visitarlos y sacarlos a otros ambientes, ellos lo necesitan.

 

  • Reconozcamos sus habilidades y toleremos los cambios: La tendencia a pensar en lo que no pueden o deben hacer los adultos mayores es uno de los errores más frecuentes en la relación con ellos. Es importante que usted revise como es su relación con ellos, el cómo es importante, si nota, que  su cómo es imponente, negativo, cargado de temores, debe abrir su mente para comprender que las cosas que ellos pueden hacer son muchas, ciertamente, ya no quizá como una persona más joven, pero tiene mucho que dar y hacer, ellos solo están en una etapa diferente de la vida, así que lo que se necesita es reconocimiento y tolerancia, para comprender mejor, si los límites que digo que ellos tienen, son reales o son el resultado de una visión negativa de la adultez mayor, si abres la mente quizá te sorprendas de lo mucho que tenemos que aprender de la adultez mayor.

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