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¿COMO PROTESTAR CONTRA UN GOLPE DE ESTADO?

Diputado Ottón Solís

El proceso que culminó con la destitución de la presidenta de Brasil Dilma Rousseff, fue deplorable. Políticos sin transparencia se unieron para dar un golpe de estado a una presidenta constitucionalmente electa. La derecha corrupta brasileña cubriéndose con la misma cobija, construyó su caso a partir de la ingeniería financiera con la cual el gobierno de Rousseff supuestamente maquilló las cuentas públicas. Pero nunca fue acusada de haberse apropiado de lo ajeno ni por sus peores detractores (parece, por cierto, que Lula si está en problemas por corrupción).
Nuestra cancillería no había expresado ninguna opinión sustantiva desde que se dio el golpe de estado. No protestó, no llamó el embajador a consultas, no emitió un comunicado de prensa cuestionando el proceso brasileño, no mocionó ante la OEA.
De repente, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, nuestro Presidente, y el Canciller Gonzáles se unen a los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Venezuela y Ecuador en momentos en los que el presidente de Brasil toma la palabra.
Utilizar nuestro prestigio y nuestra credibilidad en materia de democracia, para ante el concierto de las naciones unirnos a algunos de esos países, destruye parte del capital político que a nivel mundial hemos atesorado a lo largo de nuestra historia.
Abrazarse, por ejemplo, con el Gobierno de Daniel Ortega para montar una protesta PRO-DEMOCRACIA, pone a nuestra cancillería al borde de lo risible. Se trata de Ortega, el mismo que un día después y otro también viola la independencia del Poder Judicial y del Poder Electoral de Nicaragua, el mismo Ortega que logró que el organismo electoral destituyera a los diputados de oposición que quedaban en su país (por supuesto, se trata del mismo Ortega que ha invadido nuestro territorio y que cada año preelectoral inventa un nuevo reclamo territorial contra nuestro país).
No tendría problema en que nuestro Gobierno se abrazara al de Cuba para promover el acceso universal a la educación y la salud (Cuba puede aleccionar en estos campos). Pero abrazarnos a la Cuba de la dinastía de 57 años de los hermanos Castro en una protesta pro-democracia es un contrasentido.
(Hace unos días el Presidente Enrique Peña Nieto de México se reunió con Donald Trump para hablar nada más y nada menos que de Migración. Otro incomprensible contrasentido. Podría haber hablado de casinos con Trump pero jamás de migración).
Creo que el responsable de este lamentable hecho es el Canciller Manuel González; pues si algo conoce el Presidente, son las sutilezas de la política exterior y de la diplomacia.
Mi conclusión se fortalece con las explicaciones ridículas que escribió el Canciller en su Facebook. Son profundamente reveladoras de un menosprecio por la capacidad para el análisis lógico de las y los costarricenses –los “opinólogos” como el los denomina- o una monumental carencia propia de esa capacidad.
La única manera de recuperar nuestra estatura internacional es dejar claro que la responsabilidad por la forma y el acompañamiento escogido por el Gobierno costarricense para protestar contra el cuestionable proceso que tiene a Temer en el poder, recae en el Canciller de la República.

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