“¡QUÉ MANERA DE GANAR!” (y II Parte)

“Queremos estar en Milán” (Karl-Heinz Rummenigge)
Resulta, a veces, difícil de explicar cómo se impregna el sello de un club en la gente, pero la realidad es esta: Atlético de Madrid, en Primera o Segunda División, siempre ha tenido el apoyo incondicional de su afición. “Nunca dejes de creer” o “Caminaremos juntos” u otros mensajes y arengas desde la gradería, cuando los jugadores aflojan, empiezan a pasar dificultades o el rival les acorrala, son el plus que estos precisan para elevar su rendimiento y sacar fuerzas de flaqueza. Es así como el equipo agarra un nuevo aire y remonta el vuelo, como las águilas. Ese es el “Atléti”.
Tácticas apropiadas o no, lo cierto es que “el cholismo” -mitad sabanero, mitad calcio-, ha adoptado un sistema de juego basado en una táctica preconcebida, con principios defensivos llevados a la excelencia. A ello se suma “el espíritu de Luis Aragonés”. Amalgamando esos conceptos técnicos-tácticos, la identidad del club aflora y la oncena en la cancha pone alma, vida y corazón, buscando un juego físico, viril, de constante choque y sin arrugarse ante el rival, por afamado que esta sea. De esta forma los jugadores se entregan a muerte minuto a minuto, disputando cada balón metro a metro, como si en ello les fuera el honor de la familia, club, afición, ciudad o del país.
Jugar con nueve jugadores detrás de la línea del balón, supone cerrar portillos y poner trincheras a cualquier intento ofensivo del contrario de turno. Y si cae “el golcito” se activan los genes y el fútbol ingresa en otra dimensión. Tácticas al margen, 4-4-2 o 4-5-1 o “la del murciélago” (todos guindados del larguero), aunque bien dicen los ingleses: “en el futbol lo único que importa es ganar” y eso lo está logrando el equipo del Manzanares.
Liga, Copa del Rey, Súper Copa, Europa League y finales de Champions League, es un cúmulo de títulos desde que llegó Diego “El Cholo” Simeone, con reconocimiento unánime e incuestionable. Además, el club empieza a tener “la suerte del campeón” y surgen futbolistas de bajo costo, de la cantera o del anonimato, que en periodo breve de acoplamiento, alcanzan niveles de rendimiento impensables, casos Saúl Ñíguez, Lucas Hernández, Yanny Carrasco, Ángel Correa, Thomas, Jan Oblak u otros. El secreto está en el Cerro del Espino y en las gestiones de los despachos. Por tanto, no me preguntes por qué los colores rojiblancos van con mi forma de ser… “Qué manera de palmar, qué manera de vencer, qué manera de vivir. Qué manera de subir y bajar de las nubes, ¡qué viva mi Atleti de Madrid!”

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