“PEAJES PARA IR AL CIELO” (III Parte)

                                                                           “Un borracho es un asesino al volante”

                                                                                                          Campaña publicitaria

Terminábamos ayer con una pregunta al aire: ¿Por culpa de quién…? Respuestas, tantas como se ocurran, pero una realidad: ¿Qué se ha hecho este año para evitarlo? Las cifras de accidentes mortales evidencian gran incapacidad de “los responsables” de velar por la seguridad ciudadana, en accidentes de tráfico y otros agresiones, ahogamientos, etc.

Puntualizaremos en el asfalto teñido de sangre. Por más que anuncien operativos y agentes de tráfico con radares, en lugares de afluencia vehicular, es insuficiente: ¡No hay prevención! Citemos hechos, salvo mejor criterio…

Juan Ignacio Sánchez, periodista e imaginativo, en su corta época de Director de Tráfico (por política) situó en las salidas de las carreteras más transitadas, carros chocados y sabanas extendidas que cubrían “virtuales” cuerpos inertes. Ese simulacro impactaba al conductor, que ya era incapaz, durante todo el viaje, de borrar la escena caótica y, por ende, acentuaba la precaución. En suma: las cifras de víctimas descendían. Si bien, a Juan Ignacio, “le serrucharon el piso” (causas varias), sus sucesores no imitaron la campaña exitosa y preventiva. En otra época, corazón o una cruz, en o al borde de la carretera, señalaban puntos trágicos y con ese “detalle” se concientizaban los conductores. Y tampoco se olvidan agresivas campañas: “Si bebes, no conduzcas” (incluso, caricaturizada con Steve Wonder). Así mismo funcionó bien, con la complicidad de los negocios de ocio y licor, aquello de “chofer designado”. Lo anterior, sólo por citar algunas; que empresas de publicidad y autoridades podrían crear. Aunque hay una triste realidad…

Es difícil que “los designados” para aplicar medidas preventivas, correctivas o sancionadoras, tengan iniciativa; si es “vox populi” que “ellos” acumulan sanciones por conducir en estado de ebriedad, ir contra vía, o conducción temeraria. Con estas referencias y ejemplos, difícil será que legislen en su contra, sabiendo que forman parte de ese ejército de practicantes de “la cultura del guaro” o “asesinos con un volante en la mano”. Y en ésta lista, publicada en medios, abundan los políticos y autoridades civiles y judiciales.

Si los gobiernos deben exigir RESULTADOS a los funcionarios institucionales; no caben demagogias: “Con la vida… ¡no se juega!”. Tras una Semana Santa, con leyes permisivas: “licor a granel versus 45 muertos”, ni una sola reacción, cómo si no fuera con ellos…

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