“NO CONOCEN A LANDA, NI A PILA”

Se enfadaba el reconocido comentarista deportivo (todo un referente en la radio costarricense) en sus programas deportivos, ante tanta incultura de aquellos que se suponía eran profesionales y, por ende, deberían estar mejor informados. Y recomendaba Don Jorge, sin éxito: “lean…, lean, lean…”
La estadía en la Comisión de Selecciones deja enseñanzas. Una de ellas, es el gris papel que desempeñan quienes están nombrados para supervisar, cuestionar, preguntar y, si hace falta, enmendar errores en la planificación o ejecución de los distintos programas de selección que deberían presentar los diferentes cuerpos técnicos. Y esa aseveración (de gris papel), es generosa, ya que ahí no llegan informes, programas, planificación ni nada (en documento físico) que revisar. Entonces… ¿qué hacen? Tal pareciera que son dirigentes nombrados, simplemente a la espera de ver su nombre incluido en alguna de las tantas delegaciones futboleras, que salen del país; ya sean estas, absolutas o menores de futbol 11, sala, femenino o playa. Lo desmientan o no.
Enrique Martín Landa y Augusto Pila Teleña se conocían. Ambos impartieron cátedra y fueron pioneros en el INEF (Instituto Nacional de Educación Física y Deportes) de la ciudad universitaria madrileña. Amaban la preparación física y fueron referentes en programas y sistemas de entrenamientos, así como en áreas de planificación, ejecución y evaluación de los mismos. Augusto (Pila Teleña) reflejó su sabiduría en la literatura deportiva (Editorial Pila Teleña) y en el atletismo, con técnicas innovadoras y adelantadas varias décadas a la época que le tocó vivir. Por su parte, Enrique (Martin Landa) -otro “genio” en la rama del deporte- se inclinó más por el futbol. Sus clases teóricas y prácticas las impartió en clubes como Real Madrid, Atlético de Madrid y C.D. Colonia Moscardó. Pasar horas con ellos, ser su alumno en aulas donde impartían conocimientos, o, más aun, compartir en clubes e instituciones, sus teorías y prácticas de entrenamientos y, además, gozar de su amistad, son lecciones de vida que jamás se podrán borrar, mucho menos olvidar.
De ellos rescatar los criterios científicos, lógicos, pragmáticos y exitosos, que todo proceso de selección debe cumplir; y el fútbol aplica. Por estos lares, desconocen el camino a seguir y por eso todos (todos, sin excepción) se brincan tres de los cuatro pasos a seguir, Los técnicos simplemente van a lo fácil: jugar amistosos o seleccionar a “ojímetro” (con total empirismo) a quiénes representarán al país. Lo peor: nadie pide cuentas o corrige y luego sucede lo que sucede… Tras los fracasos los responsables (entrenadores-dirigentes) “le echan la culpa al ´empedrao´” Qué culpa tiene Costa Rica si no conocen a Landa, ni a Pila. ¿Qué les queda?: “Pregunten o… ´lean…, lean…, lean…´”

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