MANO A MANO: “LOS TRES CHIFLADOS Y LOS TRES FUGADOS”

Entre “los tres chiflados” y “los tres fugados” (incluido el cómplice y encubridor) hay una gran diferencia. “Los tres chiflados” conocidos por su apodos: Moe, Larry y Curly, actores norteamericanos que por 50 años (1922 a 1970) deleitaron a millones de cinéfilos. Sus cortometrajes hoy día siguen provocando risa. Lo irónico es que su comicidad consistía en una violencia física y en las apuestas.
En cambio “Los tres fugados” y su actuación delictiva no causan risa sino repulsa. Inadmisible que quien causa un accidente, con heridos o muertos, no se detenga a prestar ayuda. Su carencia de humanismo le convierte en delincuente.
El pasado jueves 15, a las 21.40 horas circulando por el carril derecho de la vía San José-Cartago. Ya por la pista (?) de La Lima, un camión que salía del “Mayoreo de frutas y verduras” incursionó en la carretera, para cruzar al carril contrario. Sin hacer alto, mirar y acelerando, con una linga arrastraba un vehículo.
Es un instante. El conductor ante lo imprevisto, “vive” una experiencia única: pasan las imágenes de su vida con nitidez, preámbulo de lo irremediable. La reacción, al volante, es inimaginable (¡hay que estar ahí!) “Frenazo” y “Volantazo” para no incrustarse en la caja del camión con resultados fatales; pero tras evitar el camión, aparece detrás otro carro (?). El inevitable choque produciría en el conductor del carro arrastrado, fatales consecuencias.
No impactar, meter la furgoneta, sin un roce, entre el camión y el carro, rompiendo una linga que los unía -haciendo girar al vehículo pequeño-, es un verdadero milagro. Y poderlo contar es… “volver a nacer”.
“Los tres chiflados” regresaban con su vis cómica nuevas filmaciones. Pero “Los tres fugados” son delincuentes. El conductor del camión huyó y camuflado –en el carril contario- a unos metros se detiene, para un minuto después regresar simulando ser “un mirón” en busca de su compañero (conductor vehículo). ¡Y qué casualidad! Éste último, sin daño alguno, había huido caminando. El camionero le ve a lo lejos, arranca, le recoge y se marchan. Les da igual si hubo heridos o muertos. Ya están identificados, los huidos y el encubridor: dos cámaras grabaron. La conducta de los tres permite especular: ¿o no tenían licencia, o el vehículo estaba ilegal o conducían borrachos? En el Juzgado Penal les esperamos… ¡Lleven aboga

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