“ENTRENADOR, EQUILIBRISTA O PORRISTA” (y II Parte)

“Hay que ir partido a partido” (Diego “Cholo” Simeone)
La historia del club Atlético de Madrid es rica en títulos. No se trata de un equipo de segunda línea. Siempre ha peleado con los más poderosos y, no en pocas ocasiones, ha llevado títulos a sus vitrinas. (32 títulos nacionales e internacionales)
Un club centenario que está estigmatizado. Se le ha colocado “el sambenito” de estar más cerda de la frustración que del éxito y eso no es todo el tiempo cierto; por más episodios desagradables que haya tenido a lo largo de su trayectoria.
Cuenta el equipo “colchonero” en sus vitrinas con títulos de Liga, Copa del Rey, Supercopa de España, Europa League y Mundialito de clubes, al derrotar al campeón de la Libertadores (Peñarol C.F.) en el partido de vuelta en el viejo Metropolitano, con un dato: debut de Luis Aragonés como técnico, cuando una semana antes calzaba bocerguíes. No es de recibo pensar que clubes como Sevilla C.F., Valencia C.F. o Villarreal, tengan mayor poderío que los del Vicente Calderón. En consecuencia, son los del Manzanares los llamados a hacerle sombra al Real Madrid C.F. y F.C. Barcelona.
Es de justicia reconocer que el club del Paseo de Los Melancólicos vive su mejor época en cuanto a la obtención de títulos se refiere, pero también hay que resaltar que el equipo están integrado por futbolistas brillantes, que en este momento se integran a sus respectivas selecciones nacionales. No es por tanto el vestuario rojiblanco mediocre, ni mucho formado por segundones o aspirantes a participar pero no ganar.
Decía Luís Aragonés que sólo sirve “ganar, ganar y ganar y después volver a ganara, ganar y ganar…”. “El Sabio de Hortaleza” plasmaba en la cancha, planteamientos atrevidos, poco conservadores, más allá de que jugara al ataque o contraataque. No era, Luis amigo de vivir en el alambre o al borde del abismo, conservando marcadores pírricos.
Al actual “Atléti”, hay que ponerle en el debe, decenas de victorias por 1-0; con tres sonados borrones. Lo “de partido a partido” se desvirtuó. La derrota ante el Sporting de Gijón y UD Levante, tras adelantarse en el marcador (0-1) terminó “tirando” la Liga. Y poco antes se había menospreciado al Celta (0-3) en el Calderón, quedando fuera de la Copa del Rey. Es claro que perder en Milán significaba renunciar a la Súper Copa de Europa y al Mundial de Clubes. ¿Merecía la pena arriesgar más, con un rival en la lona?

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