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“EL DEBATE”

Foto: 7 Días

“Si me equivoco corríjanme…”
Luis Guillermo Solís. Presidente de la Republica
Sucede en el futbol y en la política. El ejercicio del periodismo responde a premisas de objetividad, veracidad y honestidad; en cambio el RR.PP tiene por obligación, para justificar su salario, disimular todas las carencias y hacer ostentación del producto (o discurso) que vende su patrón.
Entiéndase por patrón, institución, jerarca político, club o empresa que le paga honorarios y le contrató no para decir la verdad, sino para vender la idea de que el ejercicio o práctica de acciones, o los productos que ofrece son excelentes. Tampoco están exentos de este grupo de RR.PP. los Jefes de Prensa de futbolistas, que se las ven y desean para tapar “las tortas del crack”, que – dicho sea de paso- además de patear en la cancha es asiduo protagonista de desvaríos fuera del rectángulo de juego. De estas “figuras” sobran ejemplos, muchos de ellos, por cierto, mundialistas.
No es de recibo ocultar una realidad como son los constantes despropósitos y desdecires de altos jerarcas; entendibles ya que fueron nombrados no por su capacidad sino por otras cualidades fáciles de entender; atribuibles al recurrente nepotismo o a favores políticos que cobran factura.
Mantuvo un excelente debate el periodista Rodolfo González, con un politólogo reconocido (Gustavo Araya), el presidente del Colegio de Periodistas (Marlon Mora) y el Director de Comunicación de Casa Presidencial, Boris Ramírez. Ante la evidencia mostrada por el habil moderador, confrontando los discursos de investidura con la realidad actual apenas unos meses después; amen de la posición contúndete del politólogo, más el posicionamiento claro del presidente de los profesionales de la información, quedaba muy desprotegida la defensa del antes objetivo Boris Ramírez y ahora en situación complicada, intentado “salvar los muebles”, con poco éxito, teniendo en cuenta que “del dicho al hecho hay mucho trecho”.
Pero lo que ocurre en el ámbito político es consanguineo a lo que acontece en el entorno del aparato estatal, donde hay jerarcas “que no pegan una” y van de yerro en yerro, hasta el punto de que al final, estos y algunos diputados, lanzan exabruptos contra la prensa en general o medio en particular; envalentonados por su impunidad contra quienes les demuestran su incapacidad.
Queda claro que el sano ejercicio de la información no gusta a muchos; por más transparencia que airearon. Y, en realidad… ¿qué carnicero dice que su carne es mala?

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