“EL CARTERO Y EL TRAIDOR”

“Si las noticias son malas…”
Adagio
Destapó el tamal y llevó malas noticias Juan Gabriel Guzmán, futbolista alajuelense, al escenario balompédico. Su llamada fue grabada sin autorización y se aireó una conversación entre dos, que inflada con astucia e intenciones ocultas, resultó ser una “bomba informativa”; sirviendo además para distraer la atención del aficionado. Toda una perfecta “cortina de humo” que al encontrar “un chivo expiatorio” e intenta que las aguas institucionales vuelvan a su caude.
Pero en el fondo hay otra realidad. ¿De qué se alarman aficionados y dirigentes, si el verbo vulgar que manejan los futbolistas (y técnicos) en el vestuario es parte del argot futbolero?
¿Qué creen que diría Mauricio Montero y otro futbolista, cuando en una eliminatoria mundialista (contra USA) “los cracks” a la hora del lanzamiento del decisivo penal se escondieron (“maricones”) y el aguerrido jugador griego asumió la responsabilidad. Luego, el remate “del Chunche” se fue a las nubes y sobre sus anchas espaldas cargó el yerro; mientras tanto, los asignados para efectuar el penaltie, siguieron escondidos detrás de su cobardía. No se acuerdan?
Qué en un vestuario existan futbolistas “argolleros”, otros afines al cuerpo técnico, bastantes que escurren el bulto y después entre bambalinas pretenden sostener una titularidad -que en la cancha no justifican-, son el pan nuestro de cada dia. Si, para más inri, detectan en el cuerpo técnico escaso liderazgo e incongruencias, no quepa duda que “la unión de grupo” etiquetada es una falacia.
Una llamada privada divulgada no es reconocida en materia penal: se comete espuria. No cumple los requisitos como prueba para ser reconocida en materia judicial. Además hay un factor que se quiere tapar: el traidor. ¿Quién pasó la llamada (grabada sin autorización) al acérrimo rival, para que este sacara ventaja y diera amplia divulgación con intenciones sospechosas?
La cortina de humo lanzada busca un “chivo expiatorio”, cubre al traidor, se burla de la realidad, tapa los puntos perdidos, las derrotas al hilo, más el perdido titulo anterior, que se fue a Tibás: Incluso hasta surgen nebulosa de balaceras. Todos estos eventos conforman una cadena de situaciones que afectan el buen desarrollo institucional de la prestigiosa entidad alajuelense.
En todo caso, “si las noticias son malas… ¡qué maten al cartero!”, es una maniobra que cualquier abogado desmontaría con facilidad, en los tribunales, en defensa del jugador sometido a linchamiento mediático. Pero qué duda cabe que “el frio no está en las cobijas” y aquí hay mucha tela que cortar. Tiempo al tiempo.

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